RESOLUCÍON DE CONFLICTOS Y COMPORTAMIENTO EN EL AULA
Un conflicto lo podemos entender como
una situación o circunstancia que implica un problema o una dificultad. Puede
ser individual (con uno mismo) o social (intervienen varias partes).
Lo habitual es que el conflicto
produzca sentimientos negativos como incomodidad, mal humor, impotencia,
ansiedad, etc. Y puede provocar enfrentamientos, situaciones de discrepancia y
tensión.
El conflicto por lo tanto suele ser
valorado como algo negativo que tiende a evitarse. Pero un conflicto puede
entenderse como una oportunidad de aprendizaje. Es una oportunidad para
aprender habilidades sociales y competencias de negociación, de empatía,
respeto, negociación, escucha y toma de decisiones, entre otras.
Por ello es fundamental aprovechar
los conflictos que se les presenten a los más pequeños y utilizarlos para
enseñarles a enfrentarse a las situaciones de la vida. Ya que nos guste o no, a
lo largo de la vida se les presentaran diferentes conflictos. Si tienen las
habilidades necesarias, para resolverlos de forma constructiva, a través del
dialogo y la negociación, alcanzaran importantes metas.
Así un maestro a la hora de
solucionar los conflictos en clase debe primeramente sentar en la asamblea o el
rincón de pensar a las partes implicadas en el conflicto y hablar con ellas
sobre lo ocurrido para que comprendan las causas, reflexionen sobre las
consecuencias de sus acciones y logren aprender algo nuevo sin la necesidad de
tener que llegar a un castigo.
Dicho esto paso a explicar cómo se
solucionan en mi clase conflictos y cuáles son los temas que más frecuentemente
se dan:
- Niños que se pelean.
- Niños que se quitan los juguetes.
- Niños que rompen los juguetes.
- Niños que arrojan objetos por el aire.
Decir que en todos estos casos, el maestro tiene como
costumbre sentar a los implicados del conflicto en el centro de la asamblea,
mientras que el resto de compañeros se sientan a su alrededor. Hace esto por
dos cosa: primera porque en mi clase no existe rincón de pensar y segunda
porque es una manera útil de resolver el conflicto. Y digo esto, porque a la
vez que hace recapacitar a los involucrados, el resto compañeros pueden
intervenir, en caso de a ver estado presentes en el conflicto en segundo plano.
Esta estrategia que
emplea la veo bastante correcta, ya que en otras ocasiones ha probado a sentar
a los niños solos en una silla para recapacitar como si se tratase del rincón
de pensar y no ha servido de mucho. Porque los niños siempre se distraían viendo
a sus iguales jugando o haciendo sus respectivos trabajos.
De modo que esta
estrategia empleada es la más adecuada y yo como futura maestra la llevaría a
cabo en mi aula. Pienso que el dialogo favorece más en la resolución de
conflictos en vez de sentar a un niño en una silla y ponerlo a pensar.
En cuanto a las normas
del aula, tenemos varias fotografías repartidas por toda la clase en las que se
reflejan a los niños cumpliéndolas, por ejemplo: una foto donde algunos niños
arrojando los papeles a la palera, otros niños sentados en sus respectivos
sitios esperando que el maestro le reparta su tarea, los niños recogiendo la
clase, etc.
Y ya por último
tengo que destacar que muchos de estos comportamientos que presentan en clase
algunos niños son en ocasiones habituales para ellos, porque como ya he hablado
en otras entradas anteriores el colegio en el que me encuentro los familiares
de estos niños tienen unos niveles
socio-económicos bajos donde lo que les
conduce a tener unas carencias en valores que les resultan imposibles de
enseñar a sus hijos y de ahí actitudes violentas que se pueden ver en clase y
que imitan de sus progenitores.
BIBLIOGRAFÍA:
Apuntes de la memoria del año pasado.
https://www.google.es/searchq=RESOLUCION+DE+CONFLICTOS+EN+INFANTIL&hl=es&rlz=1T4ASUT_esES466ES466&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ei=CfZIVbCOKsH-UvTTgNgO&ved=0CAcQ_AUoAQ&biw=1366&bih=618

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